La mentalidad de emprendedor: cómo transformé mi vida

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La mentalidad de emprendedor no es algo con lo que naces, es algo que desarrollas. Es un conjunto de creencias, hábitos y actitudes que cultivas día a día.

Cuando decidí embarcarme en mi viaje emprendedor, no tenía idea de cuánto cambiaría mi vida. Pensaba que solo necesitaba una buena idea y algo de dinero para empezar.

Qué equivocada estaba.

Pronto descubrí que el verdadero desafío no estaba en el mundo exterior, sino en mi propia mente.

Mentalidad de emprendedor: todo fracaso te enseña algo del éxito

Pero la mentalidad de emprendedor va más allá de la productividad y la disciplina. También implica una forma diferente de ver el fracaso. En nuestra sociedad, el fracaso a menudo se ve como algo negativo, algo que hay que evitar a toda costa. Pero los emprendedores exitosos ven el fracaso de manera diferente.

O tienen diferente concepto del fracaso. Algo que he comentado en algún otro post, fue cuando me apunté a una carrera con uns 10-12 años. Yo no hacía atletismo, así que empecé a toda velocidad, me cansé, y acabé llegando la última.

Pero llegué.

Mi hermano, 11 meses mayor, que no se había querido apuntar, lo vió como un fracaso. Se rió de mí. Llegar la última, qué vergüenza. A mí me sentó mal. Me sentó mal porque él ni siquiera lo había intentado, y se creía con derecho a burlarse de mí. Para mí, ese «fracaso» me enseño varias cosas:

  • Siempre va a haber alguien que se burle de ti, que no aprecie ni el éxito que fue terminar. Aunque sea alguien que ni siquiera lo intenta.
  • Yo terminé la carrera. Vale, fui la última. Pero la terminé. Fue un éxito, porque hice algo que no había hecho hasta ese momento en mi vida. No me indujo a nada más en ese momento, pero 20 años más tarde, corrí mi primera 10k. Sin haber hecho atletismo nunca. Porque sabía que, aunque fuese la última, lo lograría. No fui la última. Tarde 68 minutos en completarla.
  • En aquel momento me sentí un fracaso, tardé tiempo en entender que no lo era. Todos necesitamos tiempo.
  • Si no lo intentas, obvio que no llegues nunca.

El cuadrante del flujo del dinero: ¿dónde se encuentra la mentalidad de emprendedor?

En mi caso, este proceso de transformación comenzó con la lectura de muchos libros. A lo largo del tiempo hablaré de muchos de ellos que me parecen interesantes, pero hoy quiero introducir «El Cuadrante del Flujo de Dinero» de Robert Kiyosaki.

Kiyosaki introduce el concepto de los cuatro cuadrantes: Empleado (E), Autoempleado (A), Dueño de Negocio (D) e Inversionista (I). Cada uno representa una forma diferente de generar ingresos y, más importante aún, una mentalidad distinta. Yo estaba firmemente arraigada en el cuadrante E, con una mentalidad de empleada. Buscaba seguridad, un salario fijo y beneficios. Pero algo dentro de mí anhelaba más.

El libro me hizo darme cuenta de que para tener éxito como emprendedora, necesitaba cambiar mi forma de pensar. Los emprendedores exitosos no buscan seguridad, buscan oportunidades. No temen al riesgo, lo gestionan. No esperan que otros resuelvan sus problemas, toman la iniciativa.

La verdad es que siempre fui una Empleada (E), aunque intenté ser Autoempleada (A) y me salió mal. El desconocimiento, el ímpetu sin estrategia, intentar las cosas con muy buenas intenciones pero sin una buena formación, no ayuda. No hablo de formación reglada, titulitis, ni nada por el estilo. La cuestión: acabé con una deuda de 30.000€ en el banco, sin paro. Además, nunca pensé que sería capaz de ser alguno de los otros dos cuadrantes.

El Desafío de Cambiar la Mentalidad

Este cambio de mentalidad no fue fácil. Tuve que desaprender muchas creencias limitantes que había acumulado a lo largo de los años. Esas creencias no eran las típicas de «El dinero no crece en los árboles», «Hay que trabajar duro para ganarse la vida», «El riesgo es malo». Todas estas frases, aunque las había escuchado desde pequeña, lo cierto es que nunca les hice mucho caso y aunque estaban profundamente arraigadas en mi subconsciente, tuve una personalidad de «oveja negra» que hacía que quisiera ignorarlas.

No, mis creencias limitantes no iban sobre el dinero. Eran sobre mí. «No eres capaz», «No tienes fuerza de voluntad», «Empiezas todo y no acabas nada». Kiyosaki dice que el fracaso es parte del proceso de aprendizaje. Los emprendedores exitosos no temen al fracaso, lo abrazan como una oportunidad para aprender y crecer. Por eso, a medida que comencé a cuestionar estas creencias y a reemplazarlas con otras que se ajustaban más a lo que quería ser, sentí un cambio en mí. Empecé a ver oportunidades donde antes solo veía algo que me gustaba pero que seguro que nunca iba a terminar y que, por tanto, no merecía la pena. Empecé a pensar que, incluso si fracasaba, habría aprendido algo para que, en la siguiente oportunidad, lo hiciese mejor. Además, dejé de culpar a las circunstancias y a asumir mi responsabilidad. Mi responsabilidad en los hechos y en mis creencias.

Otro libro que tuvo un impacto significativo en mi mentalidad de emprendedor fue «El Club de las 5 AM» de Robin Sharma. Aunque no es específicamente sobre emprendimiento, sus enseñanzas sobre productividad y desarrollo personal son invaluables para cualquiera que quiera cambiar su mentalidad del emprendedor.

Todo emprendedor necesita tiempo para sí mismo

Sharma argumenta que los primeros 60 minutos de tu día tienen el poder de determinar cómo será el resto de tu jornada. Propone levantarse a las 5 de la mañana y dedicar la primera hora del día a actividades que nutran tu mente, cuerpo y espíritu.

Al principio, la idea de levantarme tan temprano me parecía una locura. Yo era más bien un búho nocturno. Con un nino de 2 años que raro es el día que te deja dormir la noche entera, creedme que es extremadamente difícil. Me sentía demasiado cansada para intentarlo, porque, además, entre trabajo, familia, hogar…sentía que no tenía tiempo para mí. Pero decidí darle una oportunidad. Los primeros días fueron duros, no lo voy a negar. Pero pronto empecé a notar los beneficios.

Levantarme temprano me dio tiempo para meditar, hacer ejercicio y leer antes de que el mundo despertara. Imagínate. Había encontrado ese tiempo para mí.

Esta rutina matutina se convirtió en un pilar fundamental de mi mentalidad emprendedora. Me ayudó a desarrollar disciplina, enfoque y resiliencia, todas cualidades esenciales para el éxito en los negocios.

El Viaje Continúa

Mi travesía hacia la mentalidad de emprendedor ha sido un camino de descubrimiento y crecimiento personal. A través de los desafíos, los fracasos y los éxitos, he aprendido que la verdadera fuerza de un emprendedor reside en su capacidad para adaptarse, aprender y perseverar.

Después de varias experiencias, tanto positivas como negativas, que compartiré en futuros posts, encontré una oportunidad que resonó con mis valores y aspiraciones. Decidí emprender con Ringana, una decisión que ha transformado mi vida profesional de manera positiva. Estoy encantada con los resultados y el crecimiento que he experimentado en este viaje.

La mentalidad de emprendedor no es un destino, sino un camino continuo de aprendizaje y evolución. Si estás considerando dar el salto al emprendimiento o simplemente buscas formas de mejorar tu mentalidad, recuerda que cada paso cuenta, por pequeño que sea.

Si te interesa saber más sobre mi experiencia con Ringana, no dudes en contactarme en contacto@saberenfamilia.es. Estoy aquí para compartir mi experiencia y ayudarte en tu propio viaje emprendedor.

También puedes seguirme en las redes sociales de mi emprendimiento: https://www.facebook.com/groups/567358289101220/ e https://www.instagram.com/saberenfamilia/

Recuerda, el éxito no se trata solo de alcanzar metas, sino de la persona en la que te conviertes en el proceso. ¡Atrévete a dar el primer paso!

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