Introducción
Tal y cómo hemos hablado en este post, establecer metas financieras claras es fundamental para crear un presupuesto familiar efectivo. Hoy aprenderás cómo elegir las metas adecuadas para ti y tu familia, cómo clasificarlas dentro de tu presupuesto y por qué es importante tener una visión clara sobre tus objetivos económicos.
Descubre cómo unas buenas metas pueden guiarte hacia el éxito financiero y ayudarte a tomar decisiones informadas sobre tu dinero.
Planifica tu Presupuesto Futuro
Ahora viene la parte más emocionante: diseñar tu futuro financiero.
Con la información que has recopilado, establece límites realistas para cada categoría y define metas financieras claras sobre cuánto deseas ahorrar o invertir cada mes. Considera crear un fondo de emergencia si aún no lo tienes.
Recuerda que la clave es ser flexible; tu presupuesto puede necesitar ajustes a medida que cambian las circunstancias familiares o financieras.
¿Qué tipos de metas financieras quieres incluir en tu presupuesto familar?
Antes de empezar a registrar tus gastos, es crucial definir qué tipos de metas financieras quieres incluir en tu presupuesto familiar, y cómo lo quieres organizar. A qué gastos les das más importancia, y en qué momento de vuestro desarrollo financiero estáis.
Por ejemplo, no es lo mismo ahorrar para un fondo de emergencia cuando estás empezando y no tienes nada ahorrado, momento en el que se debería potenciar más ese objetivo, que cuando ya tienes ahorros para unos 6 meses, momento en el que ese objetivo, yo personalmente lo sigo aumentando (la vida sube y lo que antes de daba para vivi 6 meses ahora ya no), pero con una cuantía mucho menor.

Esta decisión dependerá de tus metas financieras y de la situación única de tu familia.
Yo me manejo con un excel, del que puedes ver un esbozo en la imagen arriba, donde reparto el dinero que cobro (en mi casa hay una cuentas familiares y luego nuestras cuentas por separado, la manera de organizarse en la familia es cosa de cada cual) en las metas que se ven.
En lugar de poner un dinero fijo, en realidad pongo unos porcentajes, porque todos los meses cobro lo mismo. De este modo, si hay algún ingreso mayor o menor pues se distribuye automáticamente. Y todos los diciembres reviso si he gastado algo más o algo menos en alguna meta, y modifico el porcentaje para el año siguiente. A mí me gusta así, pero, como digo, es cosa de cada famila.
Eligiendo tus metas financieras y tipos de gasto.
Piensa en tus objetivos financieros a corto y largo plazo. ¿Quieres ahorrar para unas vacaciones? ¿Estás pensando en la educación universitaria de tus hijos? ¿O tal vez quieres jubilarte anticipadamente? Tus metas determinarán qué tipos de gastos necesitas rastrear y priorizar. Pero lo más importante, ¿le das más valor ahora a tener grandes vacaciones y viajar, en lugar de a invertir, o prefieres disfrutar de vacaciones más modestas una temporada, para en el futuro tener tranquilidad financiera a la hora de disfrutar las grandes vacaciones?
Algunos gastos pueden ubicarse en más de una categoría, y eso está bien. Por ejemplo, tú puedes tener una meta «coche» en los gastos del día a día, porque lo usas para ir al trabajo, y los gastos de gasolina, limpieza, etc, son muy habituales. Forman parte de tu día a día.
Sin embargo, en las metas a largo plazo, es perfectamente factible tener una meta de «compra coche» donde se vaya ahorrando poco a poco para el día que necesite ser reemplazado. Si tienes ya tu casa montada, una meta muebles quizá no te haga falta, como a mí, y si hay que reponer o cambiar alguno puede ser de la meta de imprevistos.
Hay gastos que son esporádicos, pero más que anuales. Por ejemplo, yo guardo cada mes X dinero para ropa. Pero no todos los meses compro ropa. Simplemente guardo ese dinero mes a mes, y cuando necesito algo, lo compro sin remordimiento. En rebajas si no es urgente, o con lo que valga en el momento que lo necesito.
Como puedes ver, yo tengo 14 metas diferentes en mi presupuesto familiar o personal, para diferentes objetivos. Mi casa la tengo desde hace apenas 3 años y aún estamos comprando muebles. El coche sólo lo usamos en vacaciones y un par de veces al mes en trayectos cortos. Son las metas que se adaptan a mis circunstancias actuales. Y pueden, deberían, y probablemente sean, totalmente diferentes a las que vayas a plantearte tú. Eso espero. Lo importante es ser consciente y elegir la organización que mejor se alinee a tus objetivos.
El reparto a cada meta puede ser una cantidad fija, o, como en mi caso, un %. Coniciendo mis ingresos habituales, y lo que caso en cada meta, he ajustado ese % para que me dé la cantidad aproximada que quiero. Si un mes consigo más dinero, se reparte entre todo. Si has puesto una cantidad fija, cualquier ingreso extra debería ir a inversiones.
La inversión en el presupuesto familiar
Dentro de las metas financieras, la que sí que sí te recomiendo tener, y sólo la recomiendo porque no puedo obligarte, es la de inversión. Es crucial. Es la base para salir de la carrera de la rata. Da igual cuándo empieces, da igual cuánto tengas, da igual cuánto ganes. Da igual. Empiézala.
Te voy a contar un secreto:
Cuando era pequeña, hubo unas jornadas deportivas en mi ciudad, y, entre muchas otras actividades, se propuso una carrera de 1k. Me apunté. Salí corriendo muy deprisa. Yo nunca hacía ejercicio y no tenía mucho conocimiento al respecto. Me cansé pronto. Todos me adelantaron. Llegué la última.
Al llegar, mi hermano vino a burlarse de mí. ¡Vaya vergüenza, haber llegado la última! Mi hermano, un año mayor que yo. Mi hermano, que ni siquiera corrió. Según él «Mejor no salir que llegar el último». Fue entonces cuando me di cuenta de que cualquiera se busca hasta la mínima excusa para no hacer algo. Para ni siquiera intentarlo.
Y que como no lo intentan, se sienten mal porque tú sí lo hagas, y buscarán cualquier excusa para intentar que lo dejes, que te eches atrás.
Tú decides.
Te voy a contar otra cosa:
Yo ganaba muy poco cuando empecé a invertir. Es más, venía de cerrar un negocio y tener una deuda de 30.000€ con el banco, ganar 1000€ al mes y tener que volver a casa de mis padres. Había conocido a mi pareja hacía poco y tampoco era muy ducho en inversiones, ya que es algo que fuimos conociendo poco a poco.
Mi primera inversión fueron 10€. Una risa.
Diez estúpidos euros.
Con eso no te ibas ni a cenar con los amigos.
Pero los puse. Y me sentí orgullosa de poder poner 10€. Además de estar pagando la deuda, fui capaz de quitarme 10€ de algún otro gasto y, en vez de dejarlos tirados en el banco, invertirlos. Y lo conté. Y hubo quien se burló. Y yo conesté: «hoy he empezado, ya tengo invertidos 10€ más que ayer, y 10€ más de quien no ha invertido porque dice que no merece la pena por 10€ y que lo hará cuando tenga al menos 1000€».
Adividad. Las personas que dicen que invertirán cuando reúnan mil, rara vez los reúnen y lo hacen.
Yo empecé con 10€.
Como he dicho antes, hay quien le sabe mal que otros tengan intención en mejorar las cosas, porque les hace sentir que ellos no lo están haciendo.
Invierte
De ahí ese «No merece la pena que invierta 10€, ya invertiré cuando pueda poner 1000€». De ahí ese «Para qué empezar la carrera si voy a llegar el último». Que se trasforma en un «Para qué voy a ahorrar o invertir si no voy a ser millonario».
Y nunca llegan a los 1000€.
Pensad en invertir. De modo individual, para vuestra jubilación, o de manera conjunta, para las casa/vacaciones de vuestros sueños, o para que la universidad del bebé no os pille a contramano. Piensa en poner 10€. Piensa que algún día serán 1000€. Algún día pasarás a poner 20€ al mes. Sólo dando el primer paso, se llevará a dar el siguiente. Quizá no llegues a ser millonario. Pero quizá sí. O quizá no llegues a ser millonario pero sí a tener una jubilación sin miedo a que no haya pensiones. O a no tener que pedir créditos para irte de vacaciones. O a saber que no tienes por qué aguantar en un trabajo donde no se te valora, por miedo a no tener dinero.
O quizá lleguéis a millonarios. Quién sabe.
En muchos libros aconsejan invertir en torno al 10% de tus ingresos. Cuando yo empecé, para mí eso era impensable. Yo te aconsejo que empieces, aunque sea con 10€ y eso sea el 1% de tus ingresos. Poco a poco irás conociendo mejor tus gastos y lo ajustarás más. Poco a poco entenderás la importancia de formarte, y aprenderás nuevos modos de ganar dinero, y lo aumentarás. Poco a poco muchas cosas. Recuerda que todo camino comienza con el primer paso.
Metas financieras: Otras consideraciones importantes
Gastos variables vs. fijos: Asegúrate de incluir tanto los gastos fijos (como el alquiler o la hipoteca) como los variables (como el entretenimiento o la ropa).
Gastos estacionales: No olvides incluir gastos que ocurren solo en ciertas épocas del año, como regalos navideños o material escolar.
Gastos inesperados: Reserva una categoría para imprevistos. Nunca sabes cuándo hay una urgencia y debes coger un taxi, o hay que ir a un médico privado porque en la seguridad social tarde 14 meses en hacerte una prueba. Es una de las metas financieras más importantes para que no se te descuabre el presupuesto.
Donaciones y caridad: Si es importante para ti, considera incluir una categoría para donaciones. Nosotros lo vemos como una inversión en nuestra comunidad.
Desarrollo personal: No subestimes la importancia de invertir en ti mismo. Aunque yo esto lo considero parte de mis inversiones, puedes crear un apartado para formaciones y cursos. Robert Kiyosaki aconsejaba hacer al menos 2 cursos al año, siempre hay campos nuevos sobre los que aprender para desarrollar tus habilidades de gestión financiera.
Recuerda, tu presupuesto debe reflejar tus valores y prioridades. No existe un enfoque único que funcione para todos. Lo importante es que sea realista, flexible y que te ayude a alcanzar tus metas financieras.
Conclusión
Establecer metas financieras claras te ayudará a crear un presupuesto familiar efectivo. Al definir qué deseas lograr con tu dinero podrás tomar decisiones informadas sobre cómo administrarlo mejor. Recuerda siempre revisar y ajustar estas metas según cambien tus circunstancias personales o familiares; así estarás siempre alineado con tus objetivos económicos. ¡Empieza hoy mismo!

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